lunes 24 de agosto de 2009
miércoles 12 de agosto de 2009
Lo que pesa en la decisión
“Cada decisión implica una renuncia, Daniela”. Mi mamá siempre me ha dicho esa frase, que me encanta. Y como buena Albornoz, la repite una y otra vez.
El punto es que cada decisión, lógicamente, también implica una ganancia. Uno mide, piensa, cranea, pela, conversa, sueña con el tema, y decide. En el acto de la decisión hay algo súper matemático: qué pesa más, y listo.
Como nada es tan fácil tampoco, en el tema del peso influyen varias variables. Si acaso lo que pesa para mí pesa tanto para mi mamá, si acaso lo que no me pesa le pesa al resto, si acaso lo que me pesa y no me pesa equivale a 0 (ahí la cosa se complica), o si acaso lo que no me pesa ahora me pesará más adelante y viceversa.
Esta vida, por Dios.
“No, si cuesta mucho”, dice mi Ita (y ella sí que lo repite).
Una buena decisión, entonces, es cuando lo que optas pesa más que lo que dejas. Para ti. O incluso, lo que crees que ganas, pesa más que lo que dejas (pensando en el soñador, a quien yo apoyo).
Pasado mañana abandono el diario y me voy a
lunes 10 de agosto de 2009
Mis botas de la suerte

El viernes pasado me fui impulsivamente a Talca, por una necesidad intensa de ver a mi familia. Desperté el sábado. Salí con la Martina al centro, con un deseo intenso de ir a la ropa americana. Allí, vi varias botas negras. Necesitaba unas no muy largas, con no tanto taco y no tan bajas. Las encontré. Me las probé, me quedaron buenas. Pagué los $ 5.500 que me costaron.
Con las botas bien puestas, me fui a Linares, a encontrarme con Saldaño. Almorzamos en la casa de su Ita. Luego nos fuimos donde Nelson. Hacía un frío como sólo he sentido en la séptima región. Con la estufa a leña y otra eléctrica, yo tenía aún helados los pies. El Álvaro me trajo unos calcetines.
Primero me saqué la bota derecha, me puse un calcetín sobre la media, y noté que las botas eran Kenneth Cole, New York. “Esta tiene que ser una buena marca, qué bueno, si la americana no falla”, pensé.
Me saqué la bota izquierda, me puse el calcetín sobre la media y, cuando me iba a poner la bota, había una puntita de papel, algo parecido a una estampilla. La saqué, lentamente, porque estaba bien metida bajo la plantilla, pero no era una estampilla, era un billete. De 100 dólares.
domingo 9 de agosto de 2009
lunes 20 de julio de 2009
Mi gen Y
No es que me haya suscrito al Mercurio. Lo dejo bien claro, porque desde que “privatizaron” sus revistas Sábado y Domingo para los suscriptores, me revelé y dejé de gastar los 700 pesos esos días para comprar el diario. A estas alturas muy poca gente gasta esa plata para comprar un diario que puede ver íntegro por Internet, y yo lo hacía sólo por sus revistas. Pero una suscripción nunca! A menos que destinaran más presupuesto e hicieran revistas que valieran la pena.
Me estoy yendo de lo que quería escribir en este post, pero me parece una estrategia muy poco inteligente la que disminuir los recursos en la calidad de las revistas para luego pedir suscrpción por ellas! O sea, El Mercurio no es una víctima de la crisis que llega a los medios. Ellos colaboran en que pase!
Pero yo quería hablar de otra cosa, que encontré en la revista Sábado –no porque me haya suscrito, repito, sino porque llegó gratis a mis manos-. Se trata de un artículo escrito por Ignacio Bazán, que habla de la generación Y. Esta generación, que no es ninguna novedad, por cierto, es la que sigue a la generación X (nacidos en los 70). Los de
Algo ya había leído de esta nueva generación. Pero el artículo de Bazán hace énfasis en que a los Y les cuesta permanecer mucho tiempo en un puesto de trabajo que no le ofrezca desafíos atractivos. La proyección no es más clara que “estar mejor, quién sabe dónde”.
Me sentí muy Y. Muy identificada. Las posibilidades realmente prolíferas de la vida me hablan de eso.
Fueron otros los que apostaron por hacer carrera en una empresa, partir de abajo y pasar una vida ahí. Algo que vi muy de cerca cuando trabajé en BancoEstado.
Son millones las oportunidades que hay dando vueltas. Perdérselas por una "estabilidad" mal entendida es algo que no voy a hacer.
Por eso me gustó el artículo de Bazán, pues vi a otros que pensaban como yo y me sentí como pez en el agua, identificada con mis genes Y.
sábado 18 de julio de 2009
Escapemos de los cubículos!!!!!

Hace un tiempo encontré el blog de Pamela Slim y me hice fanática. Ella es una gringa que lanzó un libro hace poco (Escape from cubicle nation) y que ha dedicado su vida a entrenar a empresarios o profesionales que quieren dar un giro en su carrera y que quieren trabajar por cuenta propia. Un empleado que quiere emprender su propio negocio, un ingeniero que quiere ser músico o alguien que se desmotivó de su trabajo y quiere emprender el proyecto de entrevistar a personas que sí aman lo que hacen.
Pamela aconseja, por sobre todo, trabajar siempre por cuenta propia. Aún si se es empleado, trabajar por los logros que uno quiere obtener, no desentenderse del mercado laboral y no esperar el permiso de los demás para dar un salto. Ella apuesta porque alguien es más sustentable y productivo si trabaja en lo que le apasiona, y si eso significa escapar de un cubículo y tomar otro camino, pues bienvenido sea.
Para ella, la mejor guía –más que encontrar el trabajo perfecto- es ver tu carrera es a través de la observación del tipo de trabajo que te interesa. ¿Qué actividades de llenan de energía? ¿Qué clase de personas sacan lo mejor de ti? ¿Qué tipo de vida quieres tener? Y con eso, armas tu receta.
Frente a tanta discusión del nuevo campo que se abre para los periodista -internet-, creo que esta es una visión interesante. Porque precisamente internet ofrece esa posibilidad -y sí que está dando resultados- de escapar del cubículo o de los modelos tradicionales y lanzarse con ideas que puedes ser súper sustentables.
